Los miembros de la comunidad de Chosica han replicado recientemente el proyecto «Agua para los Wampis», coordinado el pasado verano por Fernando Crespo, voluntario de la Fundación Ingenieros ICAI.

El objetivo de dicho proyecto consistió en la mejora de las condiciones de acceso al agua la comunidad indígena de la etnia Wampis, ubicada en el Río Santiago, provincia de Condorcanqui, Perú.

Gracias al mismo se facilitó que alrededor de 150 familias de esta comunidad dispusieran de agua potable.

Fernando Crespo en Villagonzalo

Tras una actuación previa en verano de 2017, en la que se hizo un diagnóstico de los problemas de acceso a servicios básicos, se priorizó el acceso al agua potable como la principal carencia de la población. Durante los meses siguientes se desarrolló y financió una solución basada en la captación distribuida de agua de lluvia por medio de estructuras de captación y tanques de polietileno. El objetivo de esta nueva actuación era el de apoyar y monitorizar la construcción de las estructuras, así como resolver las dificultades que pudiesen surgir y ofrecer una capacitación de uso a los beneficiarios.

En el verano de 2018 se realizó un segundo viaje para poder llevarlo a cabo.

La propuesta de colaboración con la comunidad establecía la financiación de los materiales necesarios para la construcción de 16 estructuras repartidas por los terrenos comunitarios. Cada estructura daría servicio a entre 6 y 10 familias, y la comunidad debía organizar los grupos de trabajo en base a la localización de las casas y las relaciones de parentesco y afinidad. Uno de los principales objetivos del proyecto era conseguir la involucración de la gente de la zona: tanto a la hora de organización como en el montaje, con el objetivo de que sean autosuficientes y no necesiten de una dependencia externa. Es por ello, que la comunidad también era responsable de la construcción de las estructuras de captación, consistentes en techados de madera y chapa metálica de aluminio comúnmente utilizados en la zona. Cada grupo de trabajo era responsable del levantamiento de su estructura.

La obtención de los materiales se realizó por medio del Vicariato de San Francisco Javier de Perú con financiación de la Fundación de Ingenieros de ICAI gracias a la colaboración de varios donantes. Se realizó un contrato con un proveedor de La Poza, un asentamiento de origen colonial situado a pocos kilómetros río abajo, al que se adjudicó el suministro de todos los materiales necesarios a proporcionar en el puerto principal de Villa Gonzalo.

Para trabajos en los que se necesitaba mano de obra más cualificada, como es la conexión de los tanques, tubos y filtros se contrató a dos trabajadores locales con experiencia en ese tipo de trabajos (gasfiteros). A ambos se les pagó un sueldo para que se hiciesen responsables de la conexión de los 16 tanques conforme a los planos desarrollados por la fundación.

El viaje

El viaje se realizó a finales de agosto de 2018 con el fin de supervisar el proyecto. Los primeros días se organizaron los equipos de trabajo y se consiguieron los materiales que aún no habían llegado. Tras una primera revisión de las estructuras, el siguiente paso fue el corte de las 8 piezas de la canaleta con el objetivo de adecuarlas a las medidas de las estructuras.

Una vez recibido el material se comenzó con la preinstalación de los primeros 4 tanques. Algunos llegaron defectuosos por lo que fue necesario su reemplazo teniendo que hacer un nuevo pedido.

Los últimos días consistieron en viajes a lugares cercanos en busca de nuevos emplazamientos como las comunidades de Pampa Etsa y de Huabal. Se aprovechó para cerrar el proyecto y dar los pasos necesarios para que en la siguiente semana se consiguiesen finalizar el resto de los tanques que quedaban, satisfactoriamente.

Valoración final del proyecto

Uno de los principales problemas enfrentados en el viaje fue el suministro de materiales. Para evitar desacuerdos o recibir material defectuoso se requiere un procedimiento estricto a la hora de revisar y valorar los materiales disponibles localmente.

Un ejemplo de ello fue la modificación del proyecto inicial debido a que el cloro y el carbón activo en el formato deseado no se pudo conseguir. En su lugar se utilizaron otros métodos para la potabilización del agua, como hervirla o con el uso de lejía hasta solucionar el problema del suministro. Un análisis previo de los recursos posibles de conseguir en la zona facilitaría problemas en futuros proyectos.

Otro de los inconvenientes fue que la población no tenía muy claro los procedimientos a seguir (como la instalación de las canaletas). Una delimitación más clara de las responsabilidades en un primer momento solucionaría este problema y conseguiría una mayor eficiencia.

Este tipo de proyectos está sujeto también a otro tipo de riesgos, como que el sistema no se pudo probar ya que no llovió durante la estancia allí. Posteriormente se demostró que el sistema funciona satisfactoriamente.

El proyecto quedó terminado y alrededor de 150 familias de la comunidad de Villagonzalo en Perú siguen disponiendo hoy de agua potable. Con lo que no solo se ha aumentado su calidad de vida sino que también se ha reducido el riesgo de contraer enfermedades como consecuencia de la ingesta de agua no tratada.

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