Paseando por Camerún

Cuatro ingenieros llegábamos un viernes por la tarde a Barajas, nerviosos por viajar juntos en nuestra primera vez a África. Teníamos alta incertidumbre en cómo se iba a desarrollar el tema. Lo único que estaba bien claro es que íbamos a dar cursos de formación sobre energías renovables e instalaciones eléctricas en un lugar llamado Kumbo, a gente bastante mayor que nosotros, en otro idioma y en otra cultura. 

Conforme íbamos pasando por las distintas etapas de nuestro viaje algunas de nuestras preguntas se iban resolviendo. El cómo serán físicamente, tuvo respuesta rápidamente, al coger el vuelo de Casablanca- Duala y verles a todos encajonados en los pequeños asientos del avión. Ahí pudimos comprobar que toda la raza negra era por los menos dos veces más grande que la nuestra. Esto sólo hizo que nuestra emoción comenzase y que la melodía de las risas que nos iba a acompañar durante todo nuestro viaje comenzase a sonar.

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