Autora: Paloma Gómez de Olea

Hola a todos. En este post quiero contaros de dónde surge la idea de mi proyecto de fin de máster, que estoy llevando a cabo con el respaldo de la Fundación Ingenieros ICAI.

Paloma Gómez de Olea

Durante el grado, realicé el doble diploma de ICAI con la École Centrale Paris. Estuve dos años en Francia, y allí tuve la suerte de ser seleccionada para formar parte de una de las asociaciones humanitarias de la escuela, Mada ECP, que trabaja con la ONG francesa Les Enfants du Soleil, con labor en Madagascar. Su misión es aportar ayuda a niños malgaches en riesgo de exclusión, para ayudarles a reinsertarse en la sociedad como ciudadanos responsables.

Mada ECP reúne cada año a dieciséis estudiantes de primer curso de la escuela (equivalente a tercero de grado en ICAI). Durante el curso, el equipo recauda fondos para, en verano, ir a Madagascar durante dos meses a realizar proyectos en los centros de la ONG. Estos proyectos suelen ser de construcción o renovación de infraestructuras. Por ejemplo, en Fianarantsoa, la ciudad a la que fui yo, financiamos la construcción de varios muros de retención, la reconstrucción de una de las casas donde viven los niños, la renovación de las cocinas de otras de las casas, etc.

Además de financiar y supervisar las obras de mayor envergadura, los miembros del equipo también ayudamos en las obras más fáciles, como por ejemplo la construcción de una cocina exterior. Y, por otro lado, pasamos tiempo con los niños acogidos por la ONG, haciendo actividades y juegos con ellos.

Les Enfants du Soleil (EdS) es una asociación de interés general, que trabaja en Madagascar desde 1995 y emplea a más de 150 personas allí. Tiene tres misiones principales.

En primer lugar, acoge a niños y niñas de la calle. En Madagascar, muchos niños viven solos en la calle: o bien sus padres los han abandonado, o bien han fallecido, o bien siguen viéndolos de vez en cuando, pero no son capaces de mantenerlos… La ONG se encarga de buscar a estos niños e intentar localizar a sus familias en el caso de que tengan. Si encuentran a un pariente capaz de ocuparse del niño, éste vuelve con su familia y la ONG realiza un seguimiento para verificar que no vuelve a la calle, aportándole una ayuda financiera. En el caso de no encontrar a nadie para ocuparse del niño, éste se queda en uno de los centros de la ONG donde vive con otros niños y educadores que cuidan de ellos.

La ONG proporciona a estos niños y niñas un hogar seguro y tres comidas al día, además de financiar su educación: primero el colegio, y más adelante formaciones como carpinteros, camareros, cocineros, agricultores… También les ayudan a buscar un empleo, y así se completa el ciclo de reinserción de estos niños, que vivían sin recursos en la calle, en la sociedad, a los veintiún años aproximadamente.

Por otro lado, la ONG también lleva centros de ayuda para madres con hijos pequeños. En ellos se acoge, durante un período más corto (uno o dos años), a madres con bebés o hijos pequeños, que viven en la calle. Además de proporcionarles un lugar donde vivir y comer durante este tiempo, la ONG les ofrece una formación, para que, transcurrida su estancia en el centro, puedan reinsertarse en la sociedad y tener un trabajo digno.

Finalmente, la ONG también financia algunos comedores escolares en la región de Tulear, permitiendo a los niños y niñas de la zona a acceder a al menos una comida diaria.

Puede sonar ñoño, pero los dos meses que pasé en Madagascar durante el verano de 2017 me hicieron ver muchas cosas de otra manera. Aprendí mucho sobre generosidad, de la mano de gente que no tiene casi nada, y sobre amor, estando con niños a los que sus familias no se lo habían dado.

Una de mis compañeras de Mada ECP, que había estado en otra ciudad, Tamatave, me contó, cuando volvimos a Francia, que una de las niñas de la ONG le había dicho: “Venís a vernos a Madagascar, pero luego os vais y nunca volvéis”. Hubo muchos momentos, muchas situaciones, que se me quedaron en la cabeza después del voluntariado. Pero esa frase, de una niña que yo no conocía, y que ni siquiera me lo había dicho a mí, se me quedó grabada en la memoria. Y me prometí a mí misma que volvería.

Unos años después, me ha surgido la oportunidad de volver a hacer un proyecto con los EdS. El curso pasado, en primero de máster, se me ocurrió una idea de proyecto de emprendimiento social, que ICAI aceptó como trabajo de fin de máster. Consiste en la organización de talleres educativos en Fianarantsoa, para introducir los desafíos del siglo XXI a los beneficiarios de la ONG.

Este verano, junto con tres compañeros, viajaremos de nuevo a Madagascar para implementar talleres relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, donde trataremos temas como la economía circular, el reciclaje y las energías renovables. El objetivo de los talleres es ayudar a la ONG con su misión de reinsertar a los niños en la sociedad, contribuyendo a su formación como ciudadanos responsables.

En estos momentos, mi equipo y yo estamos llevando a cabo una campaña de crowdfunding con la que buscamos obtener fondos para el proyecto, para poder comprar los materiales necesarios para la implementación de los talleres, y financiar una parte del viaje.

¿Nos ayudas?

La deducción en tu declaración de la renta es de un 75% para los primeros 150 euros y de un 30% para el resto de donativos.

¡Muchas gracias a todos!

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