El pasado 26 de mayo el jurado del Premio «Ingeniería con Propósito» ha fallado concederle este premio por su contribución a la mejora de las condiciones de vida de las personas más vulnerables.
Mª Mar Magallón Soneira es Ingeniera ICAI, de la promoción de 1993, y ha sido reconocida con el Premio Ingeniería con Propósito 2026. Un premio que reconoce la relevancia de sus aportaciones a la contribución de soluciones de los problemas sociales de colectivos vulnerables.
El uso de baterías de almacenamiento energético, tanto en parques energéticos como en instalaciones stand-alone, está creciendo de manera significativa y se perfila como un ámbito estratégico para el desarrollo del sector energético y la creación de nuevas oportunidades de empleo para personas en situación de vulnerabilidad.
Desde la Fundación Ingenieros ICAI estamos impulsando, en colaboración con distintas ONG, un programa de formación en instalaciones de aerotermia orientado a la inserción laboral de colectivos vulnerables.
Los 22 países iberoamericanos podrían conseguir el acceso eléctrico universal en el 2030. Este es el principal mensaje del informe titulado “Cerrando la brecha energética en Iberoamérica: electrificación aislada de la última milla y cocinado limpio universal” que la Asociación Iberoamericana de Entidades Reguladoras de Energía (ARIAE) y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) encargaron a la Mesa de Acceso Universal a la Energía (MAUE).
Julio Eisman, presidente de la MAUE como representante de la Fundación de Ingenieros ICAI, ha desgranado un adelanto de las principales conclusiones del citado informe durante la reunión de reguladores en la II Conferencia Internacional ARIAE-RELOP que se ha celebrado en Madrid el 12 de mayo.
Hace poco viví una experiencia diferente: mi hija me entrevistó para hablar sobre mi trabajo y mi participación como voluntaria en la Fundación Ingenieros ICAI. Lo que empezó como una conversación coloquial y familiar terminó siendo algo más, un momento de reflexión para parar, mirar atrás y preguntarme qué significa realmente ser ingeniera.
A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en muchos proyectos muy diferentes, algunos muy complejos, con retos técnicos exigentes y en entornos donde es necesario precisión y seguridad para evitar poner en riesgo procesos y personas. Sin embargo, el voluntariado me ha enseñado una dimensión distinta de la ingeniería: ha puesto de relieve y de forma muy evidente su capacidad de mejorar directamente la vida de las personas.
He tenido distintas experiencias y anécdotas a lo largo de los distintos voluntariados en los que he estado involucrada, variando según las distintas etapas de la vida por las que he ido pasando y todas me han aportado mucho para crecer en todos los sentidos.
Escribiendo esta pequeña reflexión, me viene a la mente uno de los momentos que me dejó huella y reactivó en mí las ganas de ayudar y aportar mi conocimiento y experiencia a las capas más jóvenes de la sociedad,
Esto ocurrió durante una sesión del programa “Emprende por el Clima”, en la que participaba como voluntaria junto al Padre Ángel y Junior Achievement. Al empezar, uno de los chicos, adolescente, dijo claramente: “que sepa usted que estoy aquí porque me obligan, esto no me importa nada y no voy a participar”. Le escuché, y seguí adelante intentando, simplemente, despertar algo de interés.
Durante la sesión, en uno de los vídeos que mostraba ejemplos de innovación —en este caso, robots que recogían basura en playas— noté un cambio. Empezó a prestar atención, a hacer preguntas, incluso a pedir a sus compañeros que escucharan. Algo había conectado.
Al terminar, se acercó y me dio las gracias. Me dijo que se lo había pasado muy bien.
No sé si recordará los contenidos dentro de un tiempo. Me gusta pensar que sí, al menos en parte. Pero lo que tengo claro es que, en ese momento, la ingeniería sirvió para algo más: para despertar curiosidad, para abrir una puerta, para generar una pequeña chispa.
Y entendí que, a veces, nuestra labor como ingenieros no es solo aportar soluciones, sino despertar interés, abrir posibilidades, generar pequeñas inquietudes que pueden ir mucho más lejos.
Como ingenieros estamos acostumbrados a resolver problemas, pero cuando esos problemas tienen rostro, todo cambia. Dejas de pensar solo en términos técnicos y empiezas a comprender la dimensión humana de cada decisión.
El voluntariado ha sido, para mí, una forma de dar sentido a la experiencia acumulada durante años. De devolver lo que me han dado, De compartir lo aprendido. De aportar desde lo que sé hacer
Muchas veces pensamos que no tenemos tiempo, o que nuestra aportación será pequeña.
Pero la realidad es otra: cuando lo que haces responde a una necesidad real, incluso lo pequeño se vuelve importante
Por eso, me gustaría animar a otros ingenieros a dar ese paso. No es necesario llevar a cabo grandes cosas, solo aportar un poco de lo que hemos aprendido porque lo que sabemos hacer tiene un valor inmenso cuando se pone al servicio de los demás.
.Hoy tengo claro que la ingeniería no solo consiste en diseñar soluciones, sino en algo mucho más profundo: conectar, inspirar y transformar
Porque la ingeniería no solo construye soluciones. También despierta miradas nuevas. También puede despertar vocaciones.
Porque, al final, no se trata solo de lo que construimos… sino de las personas a las que conseguimos llegar.
Y no hay mayor impacto que inspirar a un joven a poner su talento al servicio de los demás.
M.DOLORES CARNICERO GARCÍA
Lola Carnicero es Ingeniera ICAI, de la promoción de 1993, y cuenta con una sólida formación en sistemas energéticos, gestión empresarial, sistemas de control y certificación energética. Es auditora energética acreditada, perito judicial y Certified Energy Manager (CEM).
Asimismo, ejerce como árbitro en la Corte Europea de Arbitraje del sector de la energía.
En el ámbito académico, es profesora en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI, donde imparte formación en comunidades energéticas en el marco de la asignatura Aprendizaje y Servicio (APS).
Con más de tres décadas de experiencia, ha liderado proyectos de ingeniería. También ha participado en la puesta en marcha y optimización de instalaciones industriales y sistemas de gestión energética en entornos complejos, tanto a nivel nacional como internacional..
Actualmente desarrolla su actividad como CEO y directora técnica de Acla Ingeniería de Instalaciones, donde combina su experiencia en ingeniería, eficiencia energética y asesoramiento técnico.
Paralelamente, colabora activamente con la Fundación Ingenieros ICAI en diversos proyectos, entre los que destacan la coordinación del equipo de medición de huella de carbono, la supervisión y gestión del mantenimiento de sistemas de climatización en entidades sociales, elaboración de planes de contingencias de ONG que atienden a personas en situación de vulnerabilidad, así como el diseño del plan estratégico de la Fundación.
También colabora en la dirección de Trabajos Fin de Grado/Máster promovidos por nuestra Fundación.
He crecido en una familia en la que siempre se nos han transmitido valores como compartir, el esfuerzo y el buscar soluciones prácticas a los problemas. Creo que eso ha hecho que, con el tiempo, me hayan ido entrando ganas de implicarme en voluntariados cuando han ido surgiendo oportunidades. No recuerdo un momento concreto que marcara el inicio, sino que ha sido algo progresivo.
El primer proyecto en el que participé fue durante el máster en ICAI, con Technovation Girls. Es un programa internacional en el que niñas de entre 8 y 18 años crean, en equipo, una solución tecnológica (una app, con o sin código según la edad) para resolver un problema de su comunidad. Yo participé primero como mentora, acompañando a un grupo de adolescentes de un colegio de Madrid, y al año siguiente como jueza, evaluando distintos proyectos. La idea es empoderarlas y acercarlas al mundo STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), para que vean que, aunque siguen siendo sectores bastante masculinos, hay sitio para todo el mundo.
Después, tuve la oportunidad de trabajar con la Fundación ICAI en mi proyecto de fin de máster. Entre otras cosas, creamos un pódcast para dar visibilidad a ingenieros e ingenieras cuyo trabajo tiene impacto social o medioambiental. Fue algo que me gustó mucho, porque me permitió ver ejemplos muy concretos y cercanos de cómo la ingeniería puede aplicarse a proyectos con impacto, y también darme cuenta de la cantidad de formas distintas que hay de ayudar.
Y luego está el proyecto que ahora mismo tengo más presente, y que llevamos preparando desde hace más de un año con otros voluntarios. Dentro de mi empresa, participamos en la asociación Energy Assistance France, que desarrolla proyectos de electrificación en zonas rurales o aisladas sin acceso a la red eléctrica. EAF instala paneles solares y baterías, sobre todo en centros de salud y escuelas, y también hay algunos proyectos de biodigestores.
En nuestro caso, estamos preparando una misión en Madagascar en junio de 2026, donde iremos a instalar paneles solares y baterías en un centro educativo. La fase de preparación ha sido muy interesante, y tengo muchas ganas de llevar a cabo la parte práctica y de seguir participando en este tipo de proyectos.
Esta es mi historia hasta ahora, y aunque espero que queden muchos proyectos por delante, he ido sacando algunas ideas de todo esto.
La primera es que hay muchos tipos de voluntariado: local, internacional, con más o menos dedicación, a través de una empresa o por elección personal. Por ejemplo, durante un tiempo también estuve ayudando con la Orden de Malta en París, repartiendo desayunos cada semana a personas que vivían en la calle. Al final, hay un millón de formas de aportar, en temas muy distintos: acceso a la energía, seguridad alimentaria, igualdad de género, acompañamiento a personas que están solas o enfermas…
La segunda es que tú aportas algo frente a una necesidad, pero el proyecto también te aporta a ti. Te sacar de la burbuja del día a día y te da perspectiva. En un momento en el que vivimos rodeados de pantallas, tecnología y publicidad, creo que es fácil caer en el individualismo. Es importante cuidarse a uno mismo, claro, pero a veces se nos olvida que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades y que tener buena salud, estabilidad, trabajo, un entorno cercano… no es algo que haya que dar por hecho.
Lo vemos en sitios como Madagascar, uno de los países más pobres del mundo donde el acceso a la electricidad sigue siendo muy limitado en muchas zonas. Pero no hace falta irse tan lejos: en España también hay un porcentaje importante de personas en situación de pobreza energética, y mucha gente que no llega a fin de mes. Por eso creo que las asociaciones, las ONG y todas las personas que forman parte de ellas (voluntarios incluidos) son necesarias.
No hace falta ser ingeniero para hacer voluntariado, pero es verdad que como ingenieros e ingenieras podemos aportar cosas útiles (capacidades de organización y planificación o técnicas), que ayudan a construir soluciones duraderas.
Cuando lo pienso, creo que lo hago porque me inspira, pero también porque siento que tenemos la responsabilidad – y la suerte – de poder ayudar a quienes no lo tienen tan fácil. Además, tengo la suerte de estar rodeada de gente (amigos, familia) que también tiene esa sensibilidad, y con la que puedo compartir estas inquietudes.
Vivimos en un mundo complejo, y a veces puede parecer difícil ayudar o tener un impacto. Pero creo que eso no debería ser una excusa para no intentarlo. Al contrario, creo que es importante seguir creyendo en la solidaridad. Me gusta recordar una frase de Emma Watson en su discurso ante las Naciones Unidas en 2014: “Te invito a dar un paso al frente […] y a preguntarte: ‘Si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?”
Patricia Gómez de Olea
Ingeniera Industrial del ICAI, promoción 2021
Patricia Gómez de Olea es Ingeniera Industrial de la ETS de Ingeniería ICAI, de la promoción de 2021. Cuenta con doble titulación en Centrale Paris (hoy CentraleSupélec) y un doble Máster en Gestión de la Energía y el Medioambiente.
Actualmente trabaja en el grupo francés ENGIE, en la monitorización en tiempo real de operaciones de parques renovables a nivel mundial.