La verdad es que una vez que me jubilé, a finales de 2013, no había pensado en realizar actividades de Voluntariado, y ni siquiera conocía la Fundación ICAI. Básicamente pensé en ver cómo organizar mi vida de jubilado, dedicar más tiempo a la familia y a aquellas aficiones que no habían sido fácilmente compatibles con mi vida profesional, ya que había tenido puestos de responsabilidad que implicaban tener que viajar a múltiples países.
Dentro de mis planes, apareció la posibilidad de utilizar los servicios para los jubilados de la Asociación ICAI, SEJU en aquel momento y hoy Seniors, para todo tipo de actividades culturales, viajes, etc., ampliando al mismo tiempo mi red de contactos con antiguos compañeros y alumnos.
Pasado ya un cierto tiempo, algunos compañeros me animaron a colaborar como Voluntario en la Fundación Ingenieros ICAI en temas relacionados con el “Acceso Universal a la Energía”, colaboración que finalmente acepté.
Toda mi vida profesional, sin tener en cuenta mi parte académica como profesor en la propia Escuela, ha estado ligada al Sector Eléctrico, pero básicamente en grandes infraestructuras de Generación y Transmisión, por lo que el tema de “Acceso Universal a la Energía” era un campo muy desconocido para mí, e incluso el concepto de “Electrificación de la última milla” era un tema al que jamás me había acercado.
Únicamente tenía la visión de haber visitado en Marruecos, hacia el 2004, unas pequeñas aldeas, en las que la filial marroquí de la empresa en que trabajaba en aquel momento, Isolux, había desarrollado unos trabajos de electrificación dentro de un Plan Nacional de Electrificación Rural que Marruecos estaba llevando a cabo en aquellos años, y recuerdo que fue una experiencia inquietante el ver la pobreza de esos pequeños poblados y sus habitantes.
También tenía una visión, ciertamente optimista, al visitar algunos países sudamericanos en los que trabajé en grandes Proyectos de Transmisión, que esos proyectos podrían ayudar a mejorar la situación de la electrificación de esos países, en los que las favelas o barrios marginales de las grandes ciudades eran ciertamente algo que, para una visión europea, transmitía un gran desasosiego, por las grandes diferencias de forma de vida con las zonas ricas de esas mismas poblaciones.
Al empezar a colaborar como Voluntario en la Fundación ICAI, he tenido la oportunidad de poder participar en Consultorías para algunos países Iberoamericanos, apoyado generalmente por el BID, sobre el Acceso Universal a la Energía, con su componente de cómo se puede abordar la electrificación de “La última Milla” que me está dando una nueva visión, por otra parte, muy diferente a la que tenía del Sector Eléctrico, sobre todo en los países en vías de desarrollo.
Estas Consultorías, promovidas por los gobiernos de diferentes países, con soporte financiero del BID habitualmente, me han abierto los ojos sobre lo complicado y costoso que es llevar la electricidad a los sectores de población desfavorecidos, las muchas trabas administrativas y burocráticas que hay que vencer, lo difícil, pero imprescindible, de buscar financiación de gobiernos y entidades financieras de apoyo al desarrollo, etc…
Pero sin duda, a pesar de no tener una experiencia específica en los temas indicados, el bagaje de más de 50 años de profesión y el excelente Grupo de Trabajo de Voluntarios de la Fundación Ingenieros ICAI en estos temas, han hecho que mi integración en esos equipos multidisciplinares, de muy diversa experiencia, haya sido total, consiguiendo al final, que hayamos conseguido plasmar ideas y propuestas para los países y entidades financieras antes ya mencionadas.
Pero, la gran pregunta que nos inquieta a nuestro grupo en todos los casos es: ¿Nuestras propuestas y sugerencias se van a llevar a la práctica? ¿Y en plazos razonables? Dudas que por el momento siguen en el aire ….
Independientemente de todo lo anterior, desde un punto de vista personal, me queda la satisfacción de haber utilizado mi experiencia de tantos años de profesión para intentar ayudar a poblaciones indígenas, sin recursos, habitando en zonas remotas y de difícil acceso, aunque la duda expuesta anteriormente siempre está presente.
Finalmente me gustaría animar a otros compañeros jubilados a unirse al Voluntariado ya que, por experiencia propia, es una labor muy gratificante.
Juan José Soto Martínez
Ingeniero Superior Electromecánico del ICAI, promoción 1970

Juan Soto está jubilado desde 2013, lo que no impide que ponga su conocimiento y experiencia a favor de los más vulnerables.
Ha sido profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros del ICAI durante 10 años, compaginando la enseñanza con sus actividades profesionales como Director de la División Hidráulica de BBC/ABB y posteriormente desarrollando Proyectos de Control en tiempo real de Sistemas eléctricos con Sainco-Telvent (Grupo Abengoa).
Fue Director de Energía Internacional con Isolux y Director Técnico y de Desarrollo de Proyectos con Isolux-Corsán Concesiones.
Ha trabajado durante más de 40 años en el sector de la Energía Eléctrica, tanto en España como en Latinoamérica y EEUU. Es voluntario de la Fundación de Ingenieros de ICAI en el grupo de Acceso Universal a la Energía. Ha colaborado en proyectos de consultoría para los planes nacionales de electrificación de Colombia, Panamá y Perú. Y actualmente participa en la elaboración de un informe sobre como cerrar la brecha energética en Iberoamérica para la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Asociación Iberoamericana de Entidades Reguladoras de Energía (ARIAE).

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