«El día que entendí que el voluntariado no podía esperar»

En el marco del Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible, desde la Fundación Ingenieros ICAI lanzamos en 2026 «Reflexiones de nuestros voluntarios».

Se trata de una nueva sección donde nuestros voluntarios comparten su experiencia, sus motivaciones y el impacto que han vivido de primera mano en los proyectos de voluntariado en los que participan.

Si te interesa conocer las posibilidades de voluntariado que propone la Fundación Ingenieros ICAI, te animamos a completar este formulario para que podamos ponernos en contacto contigo.

«Era plena pandemia.

Estaba en casa, por aquel entonces en las afueras de Manchester, lindando con el condado de Cheshire, en el Reino Unido. En el exterior, el mundo parecía detenido. Dentro, por primera vez en mucho tiempo, había silencio.

Ese silencio, incómodo al principio, me regaló algo que no sabía que necesitaba: espacio para preguntarme qué estaba haciendo con mi vida. No solo con mi trabajo, sino con mi tiempo, con mi energía y con aquello que quería dejar cuando mirara atrás.

Decidí entonces hacer algo sencillo y, a la vez, profundamente transformador: definir mi misión de vida. Me marqué objetivos para 2021, pero también para algo más grande. Objetivos que ordené en tres pilares: el personal, el relacional y el profesional. Lo hice con método, con honestidad y sin prisas.

Y poco a poco empezaron a aparecer verdades que siempre habían estado ahí, esperando a que les prestara atención. Una de ellas brilló con especial fuerza: la necesidad de aportar valor a personas y organizaciones con las que siento un vínculo especial y distinto. No como algo puntual, ni como una obligación moral, sino como algo que realmente me llenaba. Mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.

Pasé a la acción y, con los años, tras haber estado involucrado en proyectos de voluntariado ligados a la Fundación Ingenieros ICAI, he comprendido algo que ha cambiado mi forma de verlo todo:

El voluntariado no es un plan para el futuro; es una forma de vivir el presente.

No esperamos a jubilarnos para viajar.

No esperamos a jubilarnos para aprender, para crear o para soñar.

Entonces, ¿por qué íbamos a esperar para dar, para compartir lo que sabemos, para poner nuestras habilidades al servicio de quienes lo necesitan?

El voluntariado en la Fundación Ingenieros ICAI tiene algo muy especial. No se trata solo de ayudar; se trata de aplicar conocimiento real a problemas reales, en contextos donde cada decisión importa. Te enfrentas a retos que te sacan de la zona de confort, te obligan a escuchar más, a simplificar lo complejo, a tomar decisiones con impacto humano. Sales de ahí siendo mejor ingeniero, mejor profesional… y, sobre todo, mejor persona.

Y sí, lo sé. Aparece siempre la misma frase: “no tengo tiempo”.

A mí también me ha ocurrido alguna vez.

Pero el tiempo es lo único verdaderamente justo que existe. Todos, absolutamente todos, tenemos 24 horas al día. La diferencia no está en el tiempo que tenemos, sino en cómo decidimos vivirlo. El voluntariado, como todo en la vida, no es una cuestión de agenda; es una cuestión de prioridades.

Compatibilizar voluntariado y vida profesional no solo es posible, es profundamente enriquecedor. No resta energía: la multiplica. No compite con tu trabajo: le da sentido. Y cuando formas parte de una red como la de la Fundación ingenieros ICAI, el acompañamiento, la flexibilidad y la comprensión hacen que todo fluya de forma natural.

El voluntariado dejó de ser una idea lejana para convertirse en una parte esencial de mi vida.

Hoy, cuando miro atrás y recuerdo aquella casa silenciosa en Reino Unido, con el mundo encerrado, entiendo que ese fue el momento en el que algo se alineó dentro de mí. El voluntariado dejó de ser una idea lejana para convertirse en una parte esencial de mi vida.

Si estás leyendo esto y algo dentro de ti se mueve, aunque sea muy ligeramente, no lo ignores. No hace falta tenerlo todo claro. Solo hace falta dar el primer paso.

Porque aportar no es un lujo. Aportar es una forma de estar en el mundo. Es una responsabilidad… y también un privilegio.

Y cuanto antes empieces, mayor será la huella que dejarás en los demás… y en tu propia vida».

Carlos Sanz Jimeno
Ingeniero ICAI de la promoción 2010 y
Voluntario de la Fundación Ingenieros ICAI

Carlos Sanz Jimeno es Ingeniero Industrial Superior ICAI de la promoción 2010. Actualmente desarrolla su actividad profesional en Tesla como Country Service Leader, donde lidera los equipos de Posventa en diversos países del sur de Europa y del norte de África, coordinando la operación, el desarrollo de personas y la mejora continua de los servicios, con un enfoque orientado a la calidad y a la satisfacción del cliente.

Ha colaborado con la Fundación Ingenieros ICAI como Director de Trabajos Fin de Master en diferentes proyectos sociales y actualmente es voluntario en el grupo de Medición de Huella de Carbono de entidades sociales que atienden a personas vulnerables.

#IngenieríaConPropósito

Un comentario en ««El día que entendí que el voluntariado no podía esperar»»

  1. Pingback: Reflexiones de nuestros voluntarios: Un año para escuchar a quienes ponen la ingeniería al servicio de las personas más vulnerables - Fundación Ingenieros ICAI

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