Autora: Adriana Cárdenas

Muchas personas nos preguntan cómo pueden convertirse en voluntarias. La intención de querer colaborar con una causa es el primer paso pero no debe ser el único. Podemos seguir ciertas pautas para sacar lo mejor de la experiencia. Aquí te ofrecemos algunas de ellas:

  • Busca qué causas te interesan – Aunque todos tengamos las ganas de ayudar, no todos compartimos los mismos intereses. Concéntrate en aquellas causas que se relacionan con aquello que más te preocupa, puede ser pobreza infantil, cuidado de animales o temas relacionados con la educación.
  • Ten en cuenta las habilidades que posees – Contrario a lo que muchos piensan, el voluntariado no solo se trata de ayudar a plantar un árbol o pintar una fachada. Todos tenemos otras habilidades que pueden generar incluso un impacto mucho más grande. Haz una lista de todas las destrezas que posees y que te gustaría poner en práctica durante tu voluntariado.
  • Combina tus propios objetivos – Ser voluntario o ayudar a otros no significa que tengas que olvidarte de ti mismo. Si tu meta a largo plazo es aprender o practicar un idioma o adquirir nuevo conocimiento sobre algo, ésta puede ser una muy buena oportunidad de combinar ayuda mutua. Sin embargo, no olvides que el objetivo primordial del voluntariado debe ser el de ayudar a otros.
  • No te comprometas más de lo que puedes – Sé honesto desde un principio dejándole saber a la organización de acogida tu tiempo disponible así como tu experiencia y conocimiento. Tener esto claro evitará malos entendidos e incentivará la generación de un impacto real y positivo.
  • Tómatelo seriamente – A pesar de que muchas organizaciones puedan estar necesitando voluntarios, esto no significa que no deban o no hagan una selección de los mismos como pasa con una oportunidad de empleo. Se necesita atraer el mejor talento, en este caso la solidaridad, las ganas y el compromiso por sus misiones, al igual que las destrezas específicas para cada oportunidad de voluntariado. Tómate este proceso seriamente. En tus manos está no solo cambiarle la vida a muchos, sino cambiar tu propia vida.
  • Prepárate para crecer personalmente – Toda experiencia nos cambia y nos renueva. Toma cada una de tus vivencias como parte de un aprendizaje continuo. No siempre podrás relacionarte con personas que piensen igual que tú ni que estén a acostumbradas a tratarte como tú lo haces.
  • Entrega tu corazón y ganas – El voluntariado es una experiencia de doble vía y para que tu labor voluntaria logre el alcance esperado, ¿qué mejor que ponerle pasión y entrega? Contagia a tu equipo de trabajo tu entusiasmo; lo que recibirás seguro será más de lo que entregas.

Este artículo fue escrito por Adriana Cárdenas para el Blog de Idealistas.org

La imagen es de geralt en pixabay

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