Este proyecto pretender dar una alternativa energética para alimentar los electrodomésticos que utilizan en los comedores sociales existentes en el distrito de Morochucos.

Estos comedores están en pueblos centrales donde hay escuelas. Dan servicio a los niños que van al colegio que andan durante horas para llegar al colegio. Con su labor las hermanas y los jesuitas de la zona les dan de comer antes de volver a sus casas, donde probablemente pocos de ellos disponga de la oportunidad de tener una comida decente.

Mujeres colaborando en la zona

También dan servicio al Programa de la Persona Mayor, que ofrece la oportunidad de reunirse, hablar y comer a los ancianos de los distintos pueblos. Esta zona se caracteriza por haber sido víctima principal del conflicto armado de Perú. Muchos jóvenes se vieron obligados a huir a las ciudades, dejando atrás a sus padres. Siendo ahora son ancianos no pueden valerse por sí mismos y viviendo solos el proyecto les ayuda a sociabilizar con gente de la misma situación.

Las hermanas y el jesuita de la zona que se encargan de esta labor, se hacen cargo económicamente de los gastos de electricidad y gas necesario para dar el servicio, así como de la comida. Intentan dar salidas mediante huertos propios que favorecen la colaboración de ancianos y niños a una necesidad y un servicio allí.

El objetivo del proyecto es ofrecer apoyo por el lado del gasto energético que asumen, haciéndolo de manera sostenible en la medida de lo posible. Para complementarlo, tenemos el propósito de diseñar algo que puedan realizarlo las personas en su casa si lo desean, fomentando la formación en aspectos energéticos y el estímulo a innovar y adaptar nuevas técnicas en sus hogares.

Se ha desarollado en paralelo dos propuestas para prototiparlas y ensayarlas, permitiéndo analizar las capacidades reales de cada una de ellas para poder adaptarlas a las necesidades existentes en cada comedor, siendo las características, tanto del lugar como del terreno, distintas en cada una de ellas.

Estas dos opciones son: las “plantalámparas” y los “biodigestores”. La primera opción, consiste en aprovechar la fotosíntesis de las plantas para obtener electricidad, y la segunda, aprovecha los residuos orgánicos para la obtención de biogás, que después permite generar electricidad.

Esquema de un plata de biogas

Esquema de una “plantalampara”